Aceptar que todo muere libera
El texto enseña que todo en la vida es impermanente, pero sufrimos porque lo confundimos con algo permanente (maya). No es un error construir relaciones o metas, sino aferrarnos a ellas como si fueran eternas. Al reconocer que todo cambia, descubrimos que lo único constante es la conciencia que observa. Aceptar esta impermanencia no lleva a la tristeza, sino a una vida más libre, presente y llena de amor sin miedo.
