Sanar a tu niño interior
El texto explica que el “niño interior” es una parte real y activa de nuestra mente que guarda emociones, heridas y necesidades de la infancia, influyendo en nuestras reacciones y relaciones adultas. Muchas dificultades actuales provienen de necesidades no satisfechas como amor, seguridad o validación emocional, generando heridas como rechazo, abandono o traición.
Sanar implica reconocer esas heridas, permitir sentir las emociones reprimidas, practicar la “reparentalización” (cuidarse a uno mismo con amor) y cambiar patrones de conducta. Al hacerlo, no solo se sana el niño herido, sino que también se recupera el “niño sano”: la capacidad de alegría, creatividad y conexión auténtica.
